Viento que en su murmullo parece hablar…

Se apagan las luces, silencio… las pupilas analizan una sombra colgada de un hilo, delgado, pálido, el pelo delante de la cara y mirando al suelo, sus ojos brillan extrañamente, tienen el color del que conoce su futuro más inmediato, el pasado más doloroso…. La guitarra colgada del cuello, frágil como una figura de cristal.
“Una décima de segundo…. vuela”…. ese instante separa el cielo del suelo es lo que esconde tras una bruma el horizonte, ese paso del segundero nos arranca del pecho un puñado de fibras, cruje, duele…Después no hay nada, después solo queda todo… todo por el suelo, mas silencio…nada.
Las telas de araña en las esquinas, las velas consumidas sobre una mesa cubierta de polvo,las cortinas pudriéndose, llaves oxidadas de cerraduras que nadie conoce .. la guitarra olvidada, carcomiéndose sus cuerdas sobre una cama llena de polillas y cenizas.
Ese chico triste y solitario se ha ido, ha dejado la vida en los escenarios, ha regalado su alma a cambio de nada, no ha escondido sus adicciones, sus dolores y sus puñaladas “dime que es mentira, todo un sueño tonto y no más” Ese genio de piel y huesos que colgando de un hilo, con la voz temblorosa y sin vida jamás soltó la guitarra por miedo a que dejase de sonar, de soñar …. “me da miedo la enormidad, donde nadie oye mi voz”…. eso no pasará, tu voz nunca dejará de sonar, nunca dejaras de llenar os ojos de lágrimas, de taladrar almas de hacer sentir que la piel se pone como papel de lija … nunca dejaré de “remover el tiempo con un café, porque no hay nada mejor…”

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