Veinte céntimos en el aire

Me ha explotado en la cara
esta mañana la sociedad,
basura a la cual me siento unido,
como un navío anclado al alquitrán.

Era uno más en la acera,
típica estampa, mano y cartón,
“sin techo, sin familia, sin nada”
con la mirada perdida, como yo.

Pero sus ojos eran tan azules,
y su frente tan arrugada
que traspasó mi ropa, mis huesos…
Congeló la sangre de mis entrañas.

Supe que un día, había sido niño,
con sus zapatos sucios,
canicas, cromos y caramelos.
Quería crecer,
quería ser piloto…
Tenía como yo, tus sueños.

Ya no merece ni la sonrisa,
ni tan siquiera la mirada.
Él, que tuvo familia, amigos,
de todo, ya le queda nada.

Y desde su acera pasa la gente,
pasan personas, las horas eternas,
con su mirada inerte, sin sueños,
algunos confusos, echamos monedas.

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