Todo arde

Entonces sucede.
Llega el preciso instante,
breve,
tan necesario y efímero
que detiene el momento.

Llueve en un charco.
Se expanden las olas.
En su explosión concéntrica
observo el dolor,
desde la orilla.

Sólo soy un cuerpo,
ya…
el alma entre las paredes
de aquella casa.
Todo arde.

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