Archivo de la etiqueta: poema soledad

Vuelve

espejo

Hace tiempo que el frío
se ha quedado a vivir conmigo.
Se ha acomodado en mis huesos
secos y carcomidos.

Hace meses que me rompí.
Sólo escuchaste el silencio.
Ni los trozos sonaron
al golpear el suelo.

No te sobresaltó
el hueco vacío de
mis latidos,
ni el repentino sonido
de el motor del frigorífico.

Hace tiempo que sigo
sobre la misma baldosa
inmóvil, mirando al mar.
Sólo espero
no verte aparecer
de nuevo,
nunca más.

Simplemente es eso.
No necesito tu piel
sobre mis días,
ni tus cabellos
perfilando los sueños.

No preciso de tu cielo.
Sólo es eso.
Urge que vuelvas.

Compartir!

Senderos

El sol me ha despertado de un sueño.
Mi lado de la cama sigue vacío.
Hace días que busco en la almohada,
tu olor.

Tengo las manos rotas de limpias,
Tus dedos no tejen historias en mi pelo,
Se han borrado los senderos por mi piel.

En los espejos sigue tu cuerpo dibujado
como una foto.
Estiro la mano y acaricio el cristal,
acerco mi rostro y está frío.
Me dejo caer, en modo de espera.

Compartir!

Postal de Tamarindo

Postal de Tamarindo

Postal de Tamarindo

Se fue una mañana cualquiera de invierno.
Yo preparaba el desayuno en la cocina.
Llenó una maleta de pasado y de preguntas,
con el alma en vilo y su eterna sonrisa.

Ella cruzó las piernas y los mares,
cansada de desdibujarse entre los días,
del mismo espejo, de la misma lluvia
Yo miraba las olas, desde la orilla.

Perdió la cuenta de las veces,
momentos en los que se busca, todavía,
del inquietante goteo del tiempo,
de las veces que el sol no brilla.

A cada paso el cielo huye del mar,
el horizonte, esa línea continua,
Tamarindo, una playa del mundo,
escondía la respuesta: pura vida.

Compartir!

La soledad

Desde niño recuerdo aquella casa.
Siempre estuvo allí, ocupando su sitio,
inmóvil, como las fuentes de la plaza,
vacía… Carente de sentido.

Pero esa noche era distinta,
la puñalada de dos noches sin comer
en la mirada inocente de mi hijo,
mi desesperación, no saber qué hacer.

Sentí el frío del acero en la espalda,
comprendí que no había más tiempo,
ni más piel, ni más vida, ni más besos,
fuera del dominio infinito de tu cuerpo.

Ya nunca fui tu ratoncito Pérez,
ni calmé con caricias, tu dolor,
no se ni qué número calzas.
Que nunca seas, lo que soy.

Ahora pago por mis pecados,
sentenciado por el azar,
tan lejos de lo que amo…
Alejado de cualquier lugar.

Aquí dentro se consumen los segundos,
eternos bajo la sombra de tu ausencia,
sin sentido, como veo morir los días,
con los huesos, cumpliendo su condena.

El clima desnudo de estaciones,
no hay hojas secas, ni cielo.
No llueve, no crecen flores,
no nieva, siempre es invierno.

Por la noche araño los muros
soñando que acaricio el firmamento,
que te muestro tumbado sobre la hierba
las estrellas, la luna, el viento.

Tu foto, sobre la almohada.
Un instante. Mil recuerdos.
Cien lágrimas en silencio.
Silencio eterno.

Imagino que tengo la libertad,
respiro la brisa a través de las paredes,
lejos de la suciedad,
del destino pactado de todos los trenes.

Aquí los hombres no somos valientes,
Todos lloramos en la oscuridad,
se apagan las luces brota el recuerdo
y amenaza tormentos la soledad.

Compartir!

Conjugando

Un latido en el aire,
siete en la palma de mi mano,
el miedo, acariciando la roca
mi mar, la calma.
Colgado.

La luna posada sobre la mesa,
en la terraza, una silla tiritando,
pollo, chile, dos cervezas,
miradas, calcetines…
Destrepando.

Catorce latidos escondidos,
más de treinta…
Treinta y tantos…
Al galope, por las escaleras,
sin riendas, a oscuras.
Gateando.

Todo lleno de latidos,
las sábanas,
tu cuerpo entre mis brazos,
el aire, las paredes,
tus sabores, las palabras,
la realidad…
Conjugando.

Compartir!

Tango

Le he sacado la pila al reloj,
renuncio al paso del tiempo,
los latigazos de mi corazón,
las velas, los tangos, el viento.

Solo se escucha el murmullo
de un silencio, ensordecedor,
fuera estalla el universo,
llueven estrellas.
Solos tú y yo.

Recorro curioso tu cintura,
navego por el mapa de la piel,
me adentro suave en tu cuerpo,
siempre por primera vez.

Compartir!

Cartones

He secuestrado cartones de la basura,
esta noche, mi amor, no tendrás frío,
buscaré un portal con vistas a la vida,
te arrastrare al sueño, bebiendo vino.

No entiendo por qué no sopla la brisa,
ni el azote de las rocas contra el mar,
las gaviotas surcando los cielos,
los disparos de las lágrimas de pan.

Pasaran hoy miles de coches,
yo, sin vida, apoyado en la pared,
acariciando tu cabeza, roto el futuro
borracho, sin ya nada que perder.

Compartir!

Puzzle de Otoño

Cuando era pequeño no entendía,
el mundo era un lugar muy extraño,
con los pies descalzos, sobre la tierra,
nunca me sentí superior a los gusanos.

Llueve ya cada día y la humedad,
tiñe de sepia las hojas muertas del cuaderno,
las canciones que ya no suenan con “repeat”,
el puzle guardado que ya nunca será nuestro.

Mi museo de palabras para ti,
las hormigas en hilera por el suelo,
las melodías colgando de las lámparas,
los vasos llenos de silencio…

Y aún recuerdo no hace mucho,
unos días antes de esta eternidad,
la sangre corriendo por cubierta,
el aire, el sexo, el olor de la libertad.

Y ahora el tiempo me ha disfrazado de viejo
me ha robado con los inviernos mi cabellera,
ha arrugado mis sueños, secado mi cara
como una tormenta, ha sesgado mis velas.

Compartir!

Néctar

Ilustración de Arturo Domínguez
Ilustración de Arturo Domínguez

Hoy ha vuelto la lluvia,
y con ella las palabras,
los pies descalzos por la madera,
las canciones que no me cantas.

El café solo al despertar,
manchas de tinta en la almohada,
tostadas frías sin mantequilla,
los ojos vacíos tras la ventana.

Palomas de papel surcando
el cielo bajo la lluvia,
dirección a ninguna parte,
durmiendo en la basura.

Mariposas yaciendo inertes
en un estómago lleno de ron
hielo corriendo por mis venas
el silencio de una canción.

La dulzura de tus pétalos de limón,
que vierten su néctar en mis sueños
con los ojos rojos al despertar,
cada mañana, echándote de menos.

Compartir!

A veces

Ilustración de Arturo Domínguez
Ilustración de Arturo Domínguez

Me he despertado solo, tal como me acosté,
con las manos llenas de restos de nada.
Me he lavado la cara con whisky,
dándome cuenta,
a veces, el tiempo pasa .

Mirando pasar el agua enroscada en espiral,
por el desagüe por donde los sueños perdidos,
vuelan libres en dirección al mar aliñados
con pasta de dientes y espuma de afeitar.

Rodando por mi cabeza,
golpeándose con los escombros,
desechos de los recuerdos apilados,
con canciones que ya no reconozco.

Asomado al espejo del cuarto de baño,
estropeado, raro, extraño, como esta casa,
el reflejo se arruga en torno a los ojos,
dándome cuenta,
a veces, el tiempo pasa.

Compartir!

Pelos

Amaneció tarde esta extraña mañana,
resbala la lluvia por los rayos del sol,
arden las almas en las tabernas,
en la iglesia no para ni Dios.

Guardé todos los sueños húmedos,
las noches que no deshiciste mi colchón,
las lágrimas de cuando no te quería,
los cercos de saliva de tu corazón.

Paso a paso bajo por la fachada,
con los pies firmes en las nubes
y la cabeza hundida en el suelo,
sólo entre tanta gente,
sólo.. pidiendo ayuda con silencio.

Desgasto las manos contra las olas
que golpean cargadas de recuerdos,
vomito como un gato callejero,
una mezcla de letras, lágrimas y pelos.

Compartir!

Viento

Acostado sobre el viento
veo pasar una canción,
me mira, suspira y se va volando,
y yo me quedo, sobre el colchón.

Ya no me alcanzan los dedos,
apenas siento algún sabor.
La mirada, siempre tras un velo
¿Un cigarro? El doctor me dijo no.

No quiero hacer nada,
tu siempre estuviste aquí
al otro lado de la almohada
sonriendo, soñando… ahí.

Solo soy recuerdos,
arrugas, insomnio, dolor,
pelo blanco, noches en vela,
mirada perdida, desesperación.

Toda una vida no me ha llegado
decirte todo lo que te quiero decir,
amarte como siempre me has amado,
sentirme como me hacías sentir.

No te pondré flores amarillas,
no te lloraré, esta noche no,
ni gritaré, no me faltará la vida.
En un segundo, mi última canción.

Compartir!

Gusanos

Llegué tarde a su cama esa mañana,
me recriminó que hubiese salido el sol,
que la luna se marchase con resaca,
que no detuviese el paso del reloj.

Que las nubes dejasen sombras por el suelo,
las margaritas muertas, regadas con alcohol
la ropa intacta sobre su cuerpo desnudo,
que delante del espejo, sólo estuviese yo.

El portazo que no sonó al marcharme,
el salto al vacío por el hueco del ascensor,
las marcas de los neumáticos en su garaje,
las huellas de un carmín que no besó.

Rodando por la acera bajo la lluvia,
miedo, frío, vértigo y gusanos negros,
farolas que proyectan contra los charcos
el hundimiento de todos mis sueños.

Y busco un rincón donde sentarme y gritar,
golpeando las sombras que amenazan estrellas,
apago los brillos vaciando los mares oscuros
que brotan cada vez que pienso en ella.

Compartir!

Autopista

Con el pasado amenazando lluvia
paseo descalzo por la autopista,
perpendicular a la línea continua.
Las manos en los bolsillos, sin prisa.

No tengo apuro por llegar,
el futuro ya no me espera.
Perdí los amigos, las llaves,
tu foto y la cartera.

La cabeza entre los hombros,
de frente mirando atrás,
un manojo de recuerdos,
de postales y de mierdas.

Sin tiempo para querer perder
y más de mil horas que ganar,
debajo de las suelas de mis pies,
sólo queda sucio el alquitrán.

Y vuelvo a donde todo vale nada,
donde los piratas sólo saben beber,
país de canallas, lunas y borrachos,
de tinieblas grises, sin amanecer.

Donde los creyentes pierden la fe
y se cierra con llave cada puerta,
donde las letras batallan en los vasos,
y la poesía es para poetas de mierda.

Compartir!

Regalo

Regalo mi vida a quien la quiera,
sólo la tiene que venir a buscar,
no pido mucho, sólo el viaje,
camino sin retorno a cualquier lugar.

No llevaré conmigo ningún equipaje,
incluyo también mis botellas de ron,
la colección de fotos en las que no salgo,
un juego de cuerdas para una Les Paul.

Mi tesoro de cristales verdes con sal,
más de mil canciones sin derechos de autor,
las manchas del café, un juego de sábanas,
postales no enviadas de puestas de sol.

El sombrero de mojarme cuando llueve,
un paraguas de varillas para el rocío,
las botas de goma para la escarcha,
sandalias para caminar si hace frío.

Compartir!

Caminando

Con las manos en los bolsillos
intento aprender a caminar,
con la mirada perdida en el suelo
por las calles de otra ciudad.

La luna moja mi pelo,
tu recuerdo me sabe a sal,
el viento me da patadas.
La verdad, me siento mal.

Quisiera morir de pena
en el techo de mi habitación,
tristes sombras de recuerdos,
esencias de dulce alcohol.

Acordes de un alma afilada
que lloran por tu amor,
acabando otra noche con mis huesos,
tirado borracho sobre el colchón

Compartir!

Abur!

Me voy para no tener que irme,
con la cabeza baja sin mirar atrás,
dejando por el suelo las migas,
de un alma rota, para no regresar.

Me voy porque no quiero marcharme,
porque quiero quedarme una eternidad,
mirando al cielo, apagando estrellas
derramando el aire, bebiendo el mar.

Te dejo porque no puedo no mirarte,
pierdo toda ilusión ya por vivir,
escondo la cabeza como un cobarde,
me vuelvo inerte para no sentir.

Te dejo dormida sin querer dejarte,
mientras todo se rompe dentro de mí,
el aire se detiene bajo la luna,
se congela la sangre, se tiñe de gris.

Desaparezco para que hoy llorando,
no tengas que llorar un día sin fin,
para que no te duela mañana el pecho,
tanto, tanto como hoy me duele a mí.

Compartir!

Yo

img-post901

Mi mirada me acuchilla,
me miro y me destrozo,
No me atrevo a tocarme.
Me observo de reojo.

Estoy vacío por dentro,
sólo abismo en mis entrañas,
el aire corre por mis venas.
Podría regalarme, no valgo nada.

Más pequeño que la vida,
menos despierto cada mañana,
más borracho que bebido.
Más mentira que pirata.

Un despojo de mí mismo,
un principio que se acaba
un comienzo con puntos suspensivos.
Otro vencido sin batalla.

Asomado el cielo duerme,
todo en silencio esta madrugada,
el frío empaña mis sentidos.
Temblando tras la ventana.

Compartir!

Barco de Papel

A la deriva navego en un barco de papel,
creado con hojas del diario del olvido,
las velas retales rasgados de mi piel,
cosidos con recuerdos, con sonidos.

Soy el capitán de mis sueños sin cumplir,
siempre del lado de las causas perdidas,
de los corazones sin dueño ni puerto,
de las almas naufragando a la deriva.

El capitán de todas mis pesadillas,
de las lunas despiertas, mal dormidas,
de las noches aullando a las estrellas,
de las canciones que quedan en la orilla.

Soy el capitán de esta piel pintada,
de las cicatrices que no niegan mi pasado
del dolor en el pecho cuando recuerdo
el triste sabor de un beso amargo.

La noche aparece tras la niebla,
solitario el barco se va empapando,
aparecen los fantasmas en la espuma,
las letras del diario se van borrando.

Se hunden los pies en el agua fría,
los recuerdos se quedan flotando,
las lágrimas ruedan cara arriba,
el capitán nunca abandona el barco.

Compartir!

Trébol

Telas de araña en el firmamento,
colchones sucios, destrozados,
restos de calor en las paredes,
cristales rotos, ensangrentados.

Vertical, observo el horizonte
tras las cortinas de los días,
amenazante como las rutinas
desafiante como tu sonrisa.

Mi futuro carcomido me espera
en el fondo de un pozo negro,
infinito como un laberinto,
sin Alicia, ni hadas ni conejos.

Deshojo tréboles de tres hojas,
empiezo siempre en “no me quiere”.
La esperanza perdida hace tiempo.
A veces la vida es vida, duele.

Compartir!

Sin Ver

Hace mucho tiempo,
un par de días después de ayer,
unas colillas en el suelo.
Mi cabeza del revés.

Huellas de alguien que nunca estuvo,
restos de lo que tampoco fue
botellas en las esquinas.
Perfume de mujer…

Los bolsillos llenos de arena,
sucias las plantas de los pies
las manos muertas, desnudas.
Los ojos cerrados… Sin ver.

Compartir!

Azulejos

Desnudo, vacío frente al espejo
llorando, temblando ojeroso.
Un manojo de piel y de huesos.

Destrozo de un golpe de puño
ese maldito y transparente reflejo,
cristales, sangre y pasta de dientes,
cuchillas, recuerdos, astillas, pelos.

Con las manos ensangrentadas,
de rodillas en el techo,
ruedan lágrimas por los azulejos,
telarañas recorren mi pecho.

Te quiero tanto que ya no te quiero.
Te quiero tanto que te voy al olvidar.
Te quiero tanto que se detiene el tiempo.
Te quiero tanto que ya me da igual.

Dejo pasar la vida entera,
apático, borracho y taciturno
discuto cada noche con mi alma,
le pego, la encierro, la insulto.

Pierdo todo lo que gano,
y lo que gano no vale de nada,
y otra vez vuelta a la rueda,
y otra vez como alma en pena.

Como un perro abandonado sin dueño,
un saco viejo lleno de recuerdos,
aullando cada noche a las estrellas,
recordando cuando la vida eran huesos.

Te quiero tanto que ya no te quiero.
Te quiero tanto que te voy al olvidar.
Te quiero tanto que se detiene el tiempo.
Te quiero tanto que ya me da igual.

Compartir!

Irreal

Hay días en los que pienso… ¿eso quiere decir que hay otros en los que no? Puede ser….. Resulta que estoy leyendo un libro de Eduard Punset, el señor ese despeinado con acento que sale en la dos… “Redes”, un libro que se titula “El alma esta en el cerebro” y que ha costado 6 eurillos nada más….. con lo cual por muy poco que aporte habrá cumplido su misión.
Siempre he tenido la sensación de que los recuerdos que durante mi vida se han ido almacenando en mi cabeza no son diferentes a los que me he inventado yo, o que me han hecho grabar, historias, cuentos, momentos que yo no he vivido pero que puedo recordar con detalles asombrosos. En el momento en que los busco entre los surcos de mi cerebro y los rescato tienen la misma intensidad… reales o soñados, no difieren…. Solo una parte desconocida les pone la etiqueta de “real” o “ficticio” sin esas pegatinas serían igual de válidos.
Pues resulta que esta idea absurda quizá, fruto de mucho tiempo libre o de exceso de riego viene reflejada en este libro, curioso….. hay más gente con este tipo de inquietudes….
¿Qué conclusión saco de esto? Que soñar es precioso, soñar despierto por supuesto… ser conscientes de que estamos soñando para así recordarlo (raras veces recordamos los sueños que nos llueven cuando dormimos… y menos los de carácter sexual para nuestra frustración) Fantasía, Imaginación duendes y princesas que se convierten en ranas… cuentos de hadas, vampiros y demás seres se han memorizado, sentaditos ahí en el coco junto con los recuerdos de la primera novia, del primer día de colegio o de la primera ostia al descubrir que la gravedad acelera a los niños que corren pendiente abajo sin control hasta hacerlos dejarse las palmas de las manos en la gravilla..…… Todos son igual de reales en nuestro interior, tonos nos arañan un poquito el corazón, nos erizan el bello y nos hacen arrojar una mueca de alegría… así que todos a soñar, en cuanto abramos los ojos cada mañana comienza la fantasía de vivir soñando … quizá un día nos quedemos sin etiquetas de “irreal”.

Compartir!

Miedo

Aparcado en la cantera de madrugada,
yacen muertas las piedras oxidadas,
la lluvia arranca con caricias las huellas,
por las manos de algún poeta maltrechas.

Se desborda en mis pupilas el mar,
acaricio mis sueños aun despierto,
me aferro a la mentira de que aun estás,
me aferro a la mentira de que no estoy muerto.

Apenas se escucha el silencio,
llueven estrellas a mis pies,
hace frio, cristales por el aire…
Temblando de rodillas, sin saber.

Recuerdo el olor de tu habitación,
las canciones mezcladas con el miedo,
el alcohol, las miradas congeladas.
Unas cuerdas que me ataban al deseo.

La sangre al galope por el pecho,
los ojos cerrados para poder ver.
Deseando que no volara el tiempo.
Sintiendo que sobra hasta la piel.

Un latido me separa de la vida,
un segundo eterno, contra reloj,
una soga colgando de una viga
Todo oscuro, miedo… Sólo yo.

Temblando de puntillas sobre el mundo,
los dedos acarician desnudos el tablón,
temor mezclado con lágrimas, recuerdos…
Un saltito hacia mi última erección.

La respiración se acorta, se detiene,
acaricio con mis ojos el firmamento,
las pupilas buscan entre la penumbra,
en el vacío, tú, mi último recuerdo.

Compartir!

Dos monedas

Ya noto como no funciona nada,
como a cada latido detengo un reloj,
estallan la palabras en mi cabeza,
poco a poco pierdo el control.

Las olas golpean mis castillos de naipes,
las arenas movedizas cubren mis pies,
las flores que no riego agonizan lentamente,
bajo una lluvia incesante de alcohol.

Me maldigo en mis oraciones cada noche
y sueño que sueño que todo se acaba.
Dejo en la mesilla dos monedas sucias;
que venga el barquero a llevarme en su barca.

Pero sale el sol muy temprano taladrando
los agujeros sucios de la descolgada persiana,
y me ciega, me despierta y me tira de la cama,
me susurra…Ootro día… ¡Vive que se escapa!

Me maldigo en mis oraciones cada noche y
sueño que sueño que todo se acaba,
Dejo en la mesilla dos monedas sucias;
que venga el barquero a llevarme en su barca.

Compartir!