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Senderos

El sol me ha despertado de un sueño.
Mi lado de la cama sigue vacío.
Hace días que busco en la almohada,
tu olor.

Tengo las manos rotas de limpias,
Tus dedos no tejen historias en mi pelo,
Se han borrado los senderos por mi piel.

En los espejos sigue tu cuerpo dibujado
como una foto.
Estiro la mano y acaricio el cristal,
acerco mi rostro y está frío.
Me dejo caer, en modo de espera.

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Shhhh

Shhhh,
no agites el aire con tus parpados,
deja que se pose la brisa del mar,
shhh
no mires, no pienses, no me escuches,
solo siente…
siente sin más.

Shhhh,
escucha el viento rozando mi cabello,
la respiración de las gaviotas al volar,
Shhhh,
el chapotear de los rayos solares,
en su infinito y cálido salto mortal.

Shhhh,
Acaricia con las manos el cielo,
enreda tus dedos en las nubes,
Shhhh,
crea estrellas, constelaciones,
juega con los dioses, descubre…

Shhh,
Huele la madera que el sol calienta,
siente mis besos, su dulce sabor a sal,
Shhh,
deja que erice la piel de tus pechos desnudos,
deja que naufraguemos, una vez más.

Shhh,
Que vuelen las horas, el absurdo de los días
que me sorprenda la luna sobre tu piel, las cartas
Shhh,
trazando rumbos, derrotas, abatidas,
deja que trace sin compás, la ruta de mi vida.

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Postal de París

No sé ni cuantos días llevo así,
hay incluso quien opina
que perdí el sentido del camino,
¿yo? Como siempre… sentado aquí.
¿La diferencia? Qué ya no estás conmigo.

Ya este sofá no es el mismo,
ni las cortinas, ni los recuerdos de París,
ni la pintura, ni mis zapatillas destrozadas,
ni mi vida, ni este cuarto con la cama sin abrir.

Déjame que te cante esta madrugada,
mientras las huellas de tus maletas
aún humedecen el parquet,
la canción de las magdalenas caducadas,
de mis besos sin sentido,
de las pocas ganas de comer.

El soneto de quedarme despierto en la cama,
solo, de dormirme en el sofá,
de acariciar el mando de la tele,
de lo que jode el esfuerzo de respirar.

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Tormenta de verano

Ilustración de Arturo Domínguez
Ilustración de Arturo Domínguez

Me ha encontrado la madrugada,
agazapado entre mis recuerdos,
con la luz de la mesilla encendida,
como una estatua, mirando al techo.

Sopla el viento sobre la cubierta,
la lluvia golpea contra el suelo,
se empaña mi alma, aun dormida,
la tormenta se lleva los recuerdos.

He cruzado la bahía por la mañana,
observando curioso el horizonte,
recorriendo con la mirada la playa.
El mar se había llevado tu nombre.

Nos ha quemado la piel el verano,
noches luchando con no ver salir el sol,
maravilloso cabalgar de tus besos desnudos,
luchando contra el tiempo, siempre agotador.

Y después del estío las palabras en la mesilla,
la añoranza en este velero sin destino ni motor,
un terremoto fundiendo los sentidos,
tu recuerdo certificado cada mañana en mi buzón.

Ahora mi condena, al cerrar los ojos por las noches,
me acosan los recuerdos, el verde olor del mar,
las luces fluorescentes de los barcos a lo lejos,
la arena de la playa, los instantes de cristal.

Mientras tanto se amotinan los recuerdos,
ya solo quedan los escombros en el colchón,
nuestros pelos enlazados en la madera,
donde desnudos, nos sorprendió el amor.

Pasaba el tiempo sobre tu cabello,
barajaba las horas entre tus rizos,
susurraba cada noche en tus caderas
y el mundo era un lugar tan distinto.

He dejado en el puerto mis zapatos,
descubrí que no se mide el tiempo, a golpe de reloj
me he agarrado con toda mi fuerza al viento,
alzando el vuelo, con mis sueños por motor.

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Delirium

Me he despertado esta mañana
mirando al techo carcomido,
con los ojos de par en par.
El despertador aun dormido.

Recuerdo la arena por el suelo,
la habitación inflamada con tequila,
los pétalos de rosas sobre la cama,
las rodajas de limón, azul, mordidas.

El olor de las plumas de tu cuello,
las persianas amaneciendo por fin
el tacto de las puntas de tus dedos,
resbaladizos, con restos de hachís.

El sendero de la cera por el pasillo,
melodía de un haren por descubrir,
hadas, piedras verdes y sombreros,
ramos de golosinas, tangos de París.

El sexo, las lágrimas, la vida,
el miedo a punto de embarcar
la canciones que ya no suenan
el vacío del que se va…

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Africa

No pude cortar la hemorragia de lágrimas,
que noche tras noche golpeaba mi almohada,
la batalla con las sábanas del sueño,
el olor a tabaco en la ropa mojada.

La rebelión de los platos sucios,
vasos rotos, restos y cucharas,
cansados de un descanso eterno,
sin lavar, como la ropa recién planchada.

Las manos tras una cara de cera,
escondiendo el poder de una mirada
gris, opaca, mostrando la verdad,
de los que juzgan sin saber de nada.

Café recién hecho, antes de ayer,
tres días antes de mañana,
con retraso parte el tren de la vida,
a cualquier lugar, a cualquier parada.

Y volé en un barco aquella tarde,
flotaba el miedo sobre el mar
los recuerdos no subían a bordo,
en la boca, sopa de cristal.

Por las noches en el camarote
hierve la vida en una cuchara,
las pupilas se amotinan nerviosas
contra unos ojos que ya no ven nada.

Las sombras recorren la madera,
teca olorosa del norte de África,
noches mirando en silencio al estrecho
fumando sueños, bajo un cielo plata.

Y amanece un nuevo día soleado,
con una aguja clavada en la vela,
el salitre seco ya en la boca,
en el horizonte, azul y canela.

Las olas del mar me borraron la sonrisa,
secaron las lágrimas dulces de mis ojos,
llenaron de surcos mi piel de niño malo,
enredaron mi pelo, mis sueños, todo.

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A veces

Ilustración de Arturo Domínguez
Ilustración de Arturo Domínguez

Me he despertado solo, tal como me acosté,
con las manos llenas de restos de nada.
Me he lavado la cara con whisky,
dándome cuenta,
a veces, el tiempo pasa .

Mirando pasar el agua enroscada en espiral,
por el desagüe por donde los sueños perdidos,
vuelan libres en dirección al mar aliñados
con pasta de dientes y espuma de afeitar.

Rodando por mi cabeza,
golpeándose con los escombros,
desechos de los recuerdos apilados,
con canciones que ya no reconozco.

Asomado al espejo del cuarto de baño,
estropeado, raro, extraño, como esta casa,
el reflejo se arruga en torno a los ojos,
dándome cuenta,
a veces, el tiempo pasa.

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Pelos

Amaneció tarde esta extraña mañana,
resbala la lluvia por los rayos del sol,
arden las almas en las tabernas,
en la iglesia no para ni Dios.

Guardé todos los sueños húmedos,
las noches que no deshiciste mi colchón,
las lágrimas de cuando no te quería,
los cercos de saliva de tu corazón.

Paso a paso bajo por la fachada,
con los pies firmes en las nubes
y la cabeza hundida en el suelo,
sólo entre tanta gente,
sólo.. pidiendo ayuda con silencio.

Desgasto las manos contra las olas
que golpean cargadas de recuerdos,
vomito como un gato callejero,
una mezcla de letras, lágrimas y pelos.

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Rastro

En este puesto del rastro,
vendiendo cd’s de los Doors,
camisetas de los Rolling,
pedazos rotos de corazón.

Liquido los sentimientos,
ya sólo me quedan cuatro,
el dolor, la rabia y la amargura,
la soledad pegada a mis zapatos.

No consigo ni regalarlos,
nadie los quiere llevar,
y otra vez en la maleta
a mi lado vuelven a viajar.

De madrugada, entre las paredes
lo que queda de mi casa,
en una esquina con ginebra
sólo flota, con hielo la resaca.

Y el techo se derrumba
como una noche de verano,
y sueño que te desnudo,
que duermo entre tus manos.

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Cartón

Un monstruo de cientos de cabezas,
un rebaño absurdo sin rumbo ni pastor,
que mira de frente dando la espalda,
una botella de whisky sin alcohol.

Miradas perdidas se pasean
tras unos ojos que miran sin ver.
Caracoles con cientos de patas
reptando desnudos como ciempiés.

Putas vendiendo el primer amor,
con ropa sobre un colchón oxidado,
por noches llorando perdidas
entre drogas y besos amargos.

Heroína al galope por tus venas,
con diecisiete años ya eres mayor,
inviertes lo que sacas robando,
en un pinchazo sucio de calor.

Esta noche hace frío, miras fuera,
ese borracho con la piel de cartón,
puta vida, piensas y con tus zapatillas,
los pies sobre la mesa del salón.

La luna tu lámpara de mesilla,
las estrellas tu habitación,
para dormir sin soñar que vives
soledad, miedo, inyección.

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Puto mundo loco

UN OSITO DE PELUCHE SUCIO RODEADO DE ESCOMBROS

La muerte devora a la vida,
la risa ya no brota de los ojos,
los sueños sepultados bajo escombros,
la miseria, el lujo de unos pocos.

Colecciones de peluches río abajo,
mar de sangre sin derecho a fluir,
dioses vagando, borrachos, sin rumbo,
cielos negros, día de lluvia sin fin.

Banderas en las fosas comunes,
buscando el mejor sitio en la foto
uniformes, medallas, sensacionalismo,
dinero negro, el problema es de otros.

Sentados a los pies del infierno,
niños a la fuerza dejando de crecer,
de la mano fría de papá cadáver,
abrazado a nada, sin comprender.

¿Por qué no me seca el llanto?
Tengo tanto miedo… ¿No me ve?
¿Por qué no hay comida? Tengo hambre
Tiemblo de frío, no sé qué hacer.

Han pasado ya dos días,
qué raro papá no se ha vuelto a despertar,
tengo tanto sueño que dormiría para siempre
me acuesto sobre una piedra, a esperar…

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Abur!

Me voy para no tener que irme,
con la cabeza baja sin mirar atrás,
dejando por el suelo las migas,
de un alma rota, para no regresar.

Me voy porque no quiero marcharme,
porque quiero quedarme una eternidad,
mirando al cielo, apagando estrellas
derramando el aire, bebiendo el mar.

Te dejo porque no puedo no mirarte,
pierdo toda ilusión ya por vivir,
escondo la cabeza como un cobarde,
me vuelvo inerte para no sentir.

Te dejo dormida sin querer dejarte,
mientras todo se rompe dentro de mí,
el aire se detiene bajo la luna,
se congela la sangre, se tiñe de gris.

Desaparezco para que hoy llorando,
no tengas que llorar un día sin fin,
para que no te duela mañana el pecho,
tanto, tanto como hoy me duele a mí.

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Excedencia (versión beta)

Quiero pedir una excedencia a la vida
para sentir que todo ya me da igual,
explotar en cien mil pedazos afilados
puzzle de cristales, pulidos por el mar.

Sentarme en la arena a contar estrellas,
hacer racimos con las olas al sol,
caer de espaldas con los brazos abiertos,
arrojar contra las piedras el puto reloj.

Que me echen borracho de todos los bares,
que sepan que no tengo intención de volver,
los grilletes no me secan la saliva amarga,
con mis palabras también puedo correr.

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Fantasía I

Y llegó el otoño y me despierto cansado,
confuso y con un extraño olor a cera mezclada
con aceite y sudor, con la sensación de haber
estado soñando toda la noche, cautivo de un delirio
de amor. Fuera cantan los pájaros mientras
las primeras hojas marrones empiezan a descender
colgadas de la brisa hasta posarse sobre las
gotas de rocío, gotas que ayer noche se agrupaban
en mi espalda para formar un río de deseo
precipitándose hacia mis caderas, para ir
a morir a tu ombligo… Cierro los ojos e
intento volverme a dormir enredado en
recuerdos y olores intensos, me veo sobre
el universo, sin aire, con la respiración
entrecortada, buscando tu aliento, brisa
que me ata a la vida, me tiemblan los brazos,
inmóvil, paralizado observando el infinito
océano de tus ojos, lluvia de estrellas,
cometas y soles explotando, todo, me siento como
un dios abrazado al universo, sintiendo su grandeza
su energía en expansión, golpeándome el pecho y
llegándome a detener el corazón por un instante.
La melodía se inflama en contacto con las velas
y como si de fuegos artificiales se tratase se
desintegra sobre nuestros cuerpos desnudos,
calando hasta los huesos, empapando el colchón
de colores armoniosos, me dejo caer y deseo no
volverme a despertar….

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Yo

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Mi mirada me acuchilla,
me miro y me destrozo,
No me atrevo a tocarme.
Me observo de reojo.

Estoy vacío por dentro,
sólo abismo en mis entrañas,
el aire corre por mis venas.
Podría regalarme, no valgo nada.

Más pequeño que la vida,
menos despierto cada mañana,
más borracho que bebido.
Más mentira que pirata.

Un despojo de mí mismo,
un principio que se acaba
un comienzo con puntos suspensivos.
Otro vencido sin batalla.

Asomado el cielo duerme,
todo en silencio esta madrugada,
el frío empaña mis sentidos.
Temblando tras la ventana.

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Barco de Papel

A la deriva navego en un barco de papel,
creado con hojas del diario del olvido,
las velas retales rasgados de mi piel,
cosidos con recuerdos, con sonidos.

Soy el capitán de mis sueños sin cumplir,
siempre del lado de las causas perdidas,
de los corazones sin dueño ni puerto,
de las almas naufragando a la deriva.

El capitán de todas mis pesadillas,
de las lunas despiertas, mal dormidas,
de las noches aullando a las estrellas,
de las canciones que quedan en la orilla.

Soy el capitán de esta piel pintada,
de las cicatrices que no niegan mi pasado
del dolor en el pecho cuando recuerdo
el triste sabor de un beso amargo.

La noche aparece tras la niebla,
solitario el barco se va empapando,
aparecen los fantasmas en la espuma,
las letras del diario se van borrando.

Se hunden los pies en el agua fría,
los recuerdos se quedan flotando,
las lágrimas ruedan cara arriba,
el capitán nunca abandona el barco.

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Una llave en el buzón

Te dejo en la mesilla
un cheque en blanco de cariño,
las llaves oxidadas del pasado,
un calendario sin días señalados,
la cartera y el tabaco.

La foto de las risas boca abajo,
los billetes del futuro más lejano,
tus zapatillas debajo de la cama,
la toalla sucia en el lavabo.

Mis huellas sin retorno en tu pasillo,
creo que todas las luces apagadas,
la cafetera lista, en el hornillo.
En la lista de la compra anoté mermelada.

Cierro la ventana, para que no tengas frío,
sepulto mi llave bajo las cartas de tu buzón,
abro la puerta que desata mi infierno,
me arrojo a la calle ,temblando sin respiración.

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Tattoo

Han pasado más de diez años desde que una tarde de verano dije: “papa, me voy a hacer un tatuaje…” Todos los que hayan pasado por esta situación conocen la respuesta: “un tatuaje? pero si eso es de gente que ha estado entre rejas, de drogadictos, de delincuentes y de piratas… “ “ Vas a estar muy bonito cuando seas mayor, anciano y tatuado… ya me dirás”

Por supuesto todo esto te da igual, te incomoda pero te da igual y acabas con el estómago encogido, mirando con asombro y mucho miedo esa máquina que suena como un mosquito y que picará tu piel para siempre, mezclando sangre y tinta, al igual que un poeta dejándose la vida en el papel…

La noche anterior, desnudo frente al espejo, inmóvil, recorres con la mirada cada centímetro de piel… la acaricias, te das la vuelta y buscas esos ángulos muertos que pocas veces logras ver… “para toda la vida”, que sabrá el mundo de tu vida?

Nadie te ha pedido permiso para marcar tu piel con cicatrices… y son para toda la vida… Me han cortado la cara con una navaja sin pedirme permiso, no me han dicho “Hola soy Pablo y voy a rajarte la cara, ¿cómo lo quieres?” y ese corte es parte de mi, recuerdos de mi infancia…

Otro día te despiertas en un hospital, rodeado de tubos, sueros, sangre… te miras te tocas…. eso es buena señal, si tocas es que estas vivo, si te notas estas vivo.. y vaya!, una gasa….la levantas y descubres una cremallera en tu piel, que parece no tener fin que duele que cierra la entrada a tus entrañas y nadie te ha preguntado si la quieres o no, ¿en dónde te la ponemos? Y también es para toda la vida…. Que sabrá nadie de un “toda una vida, ajena”…

Y cuando sea mayor……cuando sea mayor voy a aprender a ser pequeño dice alguien que canta. El futuro? Hoy es hoy, y el horizonte siempre está muy lejos, inalcanzable no es algo fijo, nunca conocí a nadie que lo tocase….. no creo que lleguemos a tocarlo

Que tiene de absurdo pues el hacerse una cicatriz voluntaria para toda la vida? Algo bonito, cargado de emociones y significados ocultos? Pues sí para toda la vida e incluso unos días después de que la vida se acabe… Lo miraré todos los días orgulloso lo tocaré recordaré lo que significa,y me dolerá un poquito menos cada vez, hasta que se borre por completo, algo que apenas yo conozco…. Una puerta a mi interior, un repelente de personas que no miran más allá de lo que ven… de que no ven más allá de lo evidente, no los necesito… no quiero que me juzguen, porque yo nunca los juzgaré a ellos, no hay en el mundo nadie capaz de juzgar a otro alguien…..

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Más Vida

Hoy ha muerto alguien que conocí… también ha muerto otra mucha gente a la que no he tenido oportunidad, como ayer, como mañana, como a cada instante.
El cielo lejano, con sus nubes blancas se ve tan cerca, tan inmenso…. tan frío…. azul.
En días así es difícil no pensar… no hacer balance de la vida ajena… Valió la pena? Disfrutó? Toda esa gente que ya no está que harían si supiesen lo que iba a pasarles? Lo mismo que nos pasará a todos… sólo es cuestión de tiempo, y tiempo es solamente la distancia que separa dos momentos en la vida, no es más ni es menos…
Seguirás vivo mientras alguien en el mundo te recuerde, pueden ser días, años, siglos si has conseguido llamar la atención de la humanidad…. pero tarde o temprano nadie sabrá nada de ti, si has sido puntual todos los días en tu trabajo, evitando el parar a hablar con amigos por no llegar tarde… si has dejado de hacer cosas que te hubiera gustado hacer por el que dirán… por si acaso….. no te mojas bajo la lluvia por si te resfrías….. sabes que se siente?…. has visto salir el sol tirado en una playa últimamente? has contado las estrellas? la vida se va y no vuelve… y no es una frase hecha….. se va realmente… cada día se te va y no vuelve… es como llenarse las manos con agua… por muy fuerte que las aprietes gota a gota se vacía… Yo daría mi vida por seguir vivo, y eso es lo que propongo vivir…

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Viento que en su murmullo parece hablar…

Se apagan las luces, silencio… las pupilas analizan una sombra colgada de un hilo, delgado, pálido, el pelo delante de la cara y mirando al suelo, sus ojos brillan extrañamente, tienen el color del que conoce su futuro más inmediato, el pasado más doloroso…. La guitarra colgada del cuello, frágil como una figura de cristal.
“Una décima de segundo…. vuela”…. ese instante separa el cielo del suelo es lo que esconde tras una bruma el horizonte, ese paso del segundero nos arranca del pecho un puñado de fibras, cruje, duele…Después no hay nada, después solo queda todo… todo por el suelo, mas silencio…nada.
Las telas de araña en las esquinas, las velas consumidas sobre una mesa cubierta de polvo,las cortinas pudriéndose, llaves oxidadas de cerraduras que nadie conoce .. la guitarra olvidada, carcomiéndose sus cuerdas sobre una cama llena de polillas y cenizas.
Ese chico triste y solitario se ha ido, ha dejado la vida en los escenarios, ha regalado su alma a cambio de nada, no ha escondido sus adicciones, sus dolores y sus puñaladas “dime que es mentira, todo un sueño tonto y no más” Ese genio de piel y huesos que colgando de un hilo, con la voz temblorosa y sin vida jamás soltó la guitarra por miedo a que dejase de sonar, de soñar …. “me da miedo la enormidad, donde nadie oye mi voz”…. eso no pasará, tu voz nunca dejará de sonar, nunca dejaras de llenar os ojos de lágrimas, de taladrar almas de hacer sentir que la piel se pone como papel de lija … nunca dejaré de “remover el tiempo con un café, porque no hay nada mejor…”

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Irreal

Hay días en los que pienso… ¿eso quiere decir que hay otros en los que no? Puede ser….. Resulta que estoy leyendo un libro de Eduard Punset, el señor ese despeinado con acento que sale en la dos… “Redes”, un libro que se titula “El alma esta en el cerebro” y que ha costado 6 eurillos nada más….. con lo cual por muy poco que aporte habrá cumplido su misión.
Siempre he tenido la sensación de que los recuerdos que durante mi vida se han ido almacenando en mi cabeza no son diferentes a los que me he inventado yo, o que me han hecho grabar, historias, cuentos, momentos que yo no he vivido pero que puedo recordar con detalles asombrosos. En el momento en que los busco entre los surcos de mi cerebro y los rescato tienen la misma intensidad… reales o soñados, no difieren…. Solo una parte desconocida les pone la etiqueta de “real” o “ficticio” sin esas pegatinas serían igual de válidos.
Pues resulta que esta idea absurda quizá, fruto de mucho tiempo libre o de exceso de riego viene reflejada en este libro, curioso….. hay más gente con este tipo de inquietudes….
¿Qué conclusión saco de esto? Que soñar es precioso, soñar despierto por supuesto… ser conscientes de que estamos soñando para así recordarlo (raras veces recordamos los sueños que nos llueven cuando dormimos… y menos los de carácter sexual para nuestra frustración) Fantasía, Imaginación duendes y princesas que se convierten en ranas… cuentos de hadas, vampiros y demás seres se han memorizado, sentaditos ahí en el coco junto con los recuerdos de la primera novia, del primer día de colegio o de la primera ostia al descubrir que la gravedad acelera a los niños que corren pendiente abajo sin control hasta hacerlos dejarse las palmas de las manos en la gravilla..…… Todos son igual de reales en nuestro interior, tonos nos arañan un poquito el corazón, nos erizan el bello y nos hacen arrojar una mueca de alegría… así que todos a soñar, en cuanto abramos los ojos cada mañana comienza la fantasía de vivir soñando … quizá un día nos quedemos sin etiquetas de “irreal”.

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Hadas

Se aparecen en cualquier momento,
al doblar la esquina, en la avenida,
las puedes ver caminando por la playa
suelen ir desnudas y con sombrilla.

Las alas extendidas a los vientos,
incendiando el mar con solo rozar
los cabellos largos, infinitos,
sus ojos eternos, profundos…Volar.

Seguí sus huellas por la playa,
curioso de saborear su mirada.
La arena terminaba con dos tibias,
cruzadas a los pies de su cama.

Abrí los ojos y olía a cera.
Hachís, limón y tequila,
flores sexo, sombreros…
Colonia, deseo, su sombrilla.

Música horizontal de colores,
melodías desencadenadas,
sobraba el aire entre los cuerpos,
se detenía el tiempo de madrugada.

Me abracé a sus pechos desnudos,
naufragué borracho en su mirada,
me adentré como el veneno en su cuerpo,
besé cada centímetro de su cara.

Me rodeó ardiente con sus piernas,
en su habitación todo se inflamaba,
el aire se consumía con las velas,
entre nosotros todo palpitaba.

Pero ellas no pertenecen a este mundo,
los cuentos de hadas siempre se acaban
y queda un niño que ya no es tan niño
llorando cada noche abrazado a la nada.

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Escarcha

Cuando sus labios se separaron de mi boca
el tiempo se volvió cristal en su mirada.
Lágrimas brotaban de sus ojos temblorosos,
una fría cuchilla oxidada me acariciaba.

Las manos se abrieron sin vida
dejando caer al suelo la escarcha,
la habitación se volvía oscura y confusa.
El alma perdida, sin rumbo se precipitaba.

No hicieron falta palabras de despedida,
el agua salada por momentos me ahogaba,
siguiente paso, cruzar esa maldita puerta,
salir a la calle, olvidar que la amaba.

De rodillas en el ascensor, inerte,
solo dos pisos me separan del cielo
al que subí a dejarme la vida,
del que baje, directo al infierno.

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Un Mal Sueño

Telas de araña en los relojes,
la nevera vacía, ya sin luz,
sillas carcomidas por el tiempo,
sentado en el suelo ante un ataúd.

El sol refleja en los cristales,
acribilla el muro con su calor,
se filtra furtivo por la persianas,
vagabundo va a morir a un rincón.

Cruzo descalzo la estancia oscura.
Cien veces me levanto y me derrumbo,
consumo los minutos, los segundos,
naufrago por el suelo, moribundo.

Te miro y no hay nada que decirte,
entre nosotros resuena el silencio,
arrojo mil frases por el desagüe,
con ginebra, me trago lo que siento.

Incienso, cera… Tantas puñaladas.
Tequila, arena, todo me hace daño
tú tumbada, inerte, ya sin vida
yo mirándote con miedo, temblando.

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Dos monedas

Ya noto como no funciona nada,
como a cada latido detengo un reloj,
estallan la palabras en mi cabeza,
poco a poco pierdo el control.

Las olas golpean mis castillos de naipes,
las arenas movedizas cubren mis pies,
las flores que no riego agonizan lentamente,
bajo una lluvia incesante de alcohol.

Me maldigo en mis oraciones cada noche
y sueño que sueño que todo se acaba.
Dejo en la mesilla dos monedas sucias;
que venga el barquero a llevarme en su barca.

Pero sale el sol muy temprano taladrando
los agujeros sucios de la descolgada persiana,
y me ciega, me despierta y me tira de la cama,
me susurra…Ootro día… ¡Vive que se escapa!

Me maldigo en mis oraciones cada noche y
sueño que sueño que todo se acaba,
Dejo en la mesilla dos monedas sucias;
que venga el barquero a llevarme en su barca.

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