Archivo de la etiqueta: frases locura

Mosquitos

Me quedé a vivir
aquella primavera
entre sus muslos.
Bebí de su piel
hasta ahogar mis sueños.

Me olvidé del mar
y del viento.
Me olvidé de pasado
y el azahar.

Bebí su alma
hasta fundirla
con mi sangre
y desde ese día,
ya no busco despertar.

Me quedé
dando caza a sus mosquitos
observándola dormir
en paz,
desnuda sobre las sabanas
de seda,
sentado ante la ventana,
dejando la vida pasar.

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Conjugando

Un latido en el aire,
siete en la palma de mi mano,
el miedo, acariciando la roca
mi mar, la calma.
Colgado.

La luna posada sobre la mesa,
en la terraza, una silla tiritando,
pollo, chile, dos cervezas,
miradas, calcetines…
Destrepando.

Catorce latidos escondidos,
más de treinta…
Treinta y tantos…
Al galope, por las escaleras,
sin riendas, a oscuras.
Gateando.

Todo lleno de latidos,
las sábanas,
tu cuerpo entre mis brazos,
el aire, las paredes,
tus sabores, las palabras,
la realidad…
Conjugando.

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Tango

Le he sacado la pila al reloj,
renuncio al paso del tiempo,
los latigazos de mi corazón,
las velas, los tangos, el viento.

Solo se escucha el murmullo
de un silencio, ensordecedor,
fuera estalla el universo,
llueven estrellas.
Solos tú y yo.

Recorro curioso tu cintura,
navego por el mapa de la piel,
me adentro suave en tu cuerpo,
siempre por primera vez.

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Tic Tac

Suena el despertador.
Lleva sonando ya once minutos.
No lo apago.
No me muevo.
No me molesta.

Creo que fuera llueve.
Quizá brille el sol.
No me asomo.
No me muevo.
No me importa.

Miro mis pies en la ducha.
No proyectan sombras.
No sale agua del grifo.
No lo he abierto.
No me mojo.
Media hora.

Se hiela el café en la mesa.
No me gusta.
No le he puesto azúcar.
Lo remuevo apoyado en la nevera.
Cierro los ojos.
Miro mis manos limpias.
Vaya mierda.

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Una de ratones

Quizá no he seguido bien los pasos
acostumbrado a buscar lejos del camino,
siguiendo la derrota de cualquier mariposa
me despertaba la mañana, estando dormido.

A menudo me embriagó la madrugada,
perdido en alguna playa, sediento de amor,
borrando con mis pasos el rastro de las olas
con los ojos cegados por la puesta de sol.

Quise enseñarte que todo es eterno,
mostrarte las palabras, el sonido del mar,
cantarte cada noche, acariciarte el alma,
ratoncito Pérez, feliz navidad.

Pero hoy que zarpa este barco oxidado,
juro que ya no entiendo nada, sólo dolor,
el dolor de una lluvia de cristales cortantes
que recorren mi cuerpo en descomposición.

La vida me arroja de una patada lejos,
a comprarte los juguetes, la ropa y el pan,
me priva del aire, de los cuentos, tu risa,
me destierra del mundo, sin poderte cantar.

Las horas pasarán eternas, sin sentido,
me agotará el esfuerzo de pensar en respirar,
los días se harán racimos, formarán años,
morirá el ratón de los dientes.
Postal de navidad.

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Delirium

Me he despertado esta mañana
mirando al techo carcomido,
con los ojos de par en par.
El despertador aun dormido.

Recuerdo la arena por el suelo,
la habitación inflamada con tequila,
los pétalos de rosas sobre la cama,
las rodajas de limón, azul, mordidas.

El olor de las plumas de tu cuello,
las persianas amaneciendo por fin
el tacto de las puntas de tus dedos,
resbaladizos, con restos de hachís.

El sendero de la cera por el pasillo,
melodía de un haren por descubrir,
hadas, piedras verdes y sombreros,
ramos de golosinas, tangos de París.

El sexo, las lágrimas, la vida,
el miedo a punto de embarcar
la canciones que ya no suenan
el vacío del que se va…

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Aroma

A fuerza de sentirte en los rincones,
de encontrarte donde nunca estás,
de arrancarme la piel al recordarte
olvidándome hasta de no olvidar.

Colgado cada noche de la luna,
viendo el reflejo del viento sobre el mar,
estrellas que mueren, brillos que nacen,
escuchando la arena, susurrando soledad…

El aroma de tu cuerpo
se me escapa entre los dedos,
el sabor de tu desnudo
Me acuchilla.
Te echo tanto de menos.

Qué te hubiera dicho si hoy fuera ayer,
cuántas veces sin más te habría besado,
cambiaría cada paso, cada noche mal dormida
vendería el alma para tenerte a mi lado.

 

 

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Cartón

Un monstruo de cientos de cabezas,
un rebaño absurdo sin rumbo ni pastor,
que mira de frente dando la espalda,
una botella de whisky sin alcohol.

Miradas perdidas se pasean
tras unos ojos que miran sin ver.
Caracoles con cientos de patas
reptando desnudos como ciempiés.

Putas vendiendo el primer amor,
con ropa sobre un colchón oxidado,
por noches llorando perdidas
entre drogas y besos amargos.

Heroína al galope por tus venas,
con diecisiete años ya eres mayor,
inviertes lo que sacas robando,
en un pinchazo sucio de calor.

Esta noche hace frío, miras fuera,
ese borracho con la piel de cartón,
puta vida, piensas y con tus zapatillas,
los pies sobre la mesa del salón.

La luna tu lámpara de mesilla,
las estrellas tu habitación,
para dormir sin soñar que vives
soledad, miedo, inyección.

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Excedencia (versión beta)

Quiero pedir una excedencia a la vida
para sentir que todo ya me da igual,
explotar en cien mil pedazos afilados
puzzle de cristales, pulidos por el mar.

Sentarme en la arena a contar estrellas,
hacer racimos con las olas al sol,
caer de espaldas con los brazos abiertos,
arrojar contra las piedras el puto reloj.

Que me echen borracho de todos los bares,
que sepan que no tengo intención de volver,
los grilletes no me secan la saliva amarga,
con mis palabras también puedo correr.

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Yo

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Mi mirada me acuchilla,
me miro y me destrozo,
No me atrevo a tocarme.
Me observo de reojo.

Estoy vacío por dentro,
sólo abismo en mis entrañas,
el aire corre por mis venas.
Podría regalarme, no valgo nada.

Más pequeño que la vida,
menos despierto cada mañana,
más borracho que bebido.
Más mentira que pirata.

Un despojo de mí mismo,
un principio que se acaba
un comienzo con puntos suspensivos.
Otro vencido sin batalla.

Asomado el cielo duerme,
todo en silencio esta madrugada,
el frío empaña mis sentidos.
Temblando tras la ventana.

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Una llave en el buzón

Te dejo en la mesilla
un cheque en blanco de cariño,
las llaves oxidadas del pasado,
un calendario sin días señalados,
la cartera y el tabaco.

La foto de las risas boca abajo,
los billetes del futuro más lejano,
tus zapatillas debajo de la cama,
la toalla sucia en el lavabo.

Mis huellas sin retorno en tu pasillo,
creo que todas las luces apagadas,
la cafetera lista, en el hornillo.
En la lista de la compra anoté mermelada.

Cierro la ventana, para que no tengas frío,
sepulto mi llave bajo las cartas de tu buzón,
abro la puerta que desata mi infierno,
me arrojo a la calle ,temblando sin respiración.

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Tattoo

Han pasado más de diez años desde que una tarde de verano dije: “papa, me voy a hacer un tatuaje…” Todos los que hayan pasado por esta situación conocen la respuesta: “un tatuaje? pero si eso es de gente que ha estado entre rejas, de drogadictos, de delincuentes y de piratas… “ “ Vas a estar muy bonito cuando seas mayor, anciano y tatuado… ya me dirás”

Por supuesto todo esto te da igual, te incomoda pero te da igual y acabas con el estómago encogido, mirando con asombro y mucho miedo esa máquina que suena como un mosquito y que picará tu piel para siempre, mezclando sangre y tinta, al igual que un poeta dejándose la vida en el papel…

La noche anterior, desnudo frente al espejo, inmóvil, recorres con la mirada cada centímetro de piel… la acaricias, te das la vuelta y buscas esos ángulos muertos que pocas veces logras ver… “para toda la vida”, que sabrá el mundo de tu vida?

Nadie te ha pedido permiso para marcar tu piel con cicatrices… y son para toda la vida… Me han cortado la cara con una navaja sin pedirme permiso, no me han dicho “Hola soy Pablo y voy a rajarte la cara, ¿cómo lo quieres?” y ese corte es parte de mi, recuerdos de mi infancia…

Otro día te despiertas en un hospital, rodeado de tubos, sueros, sangre… te miras te tocas…. eso es buena señal, si tocas es que estas vivo, si te notas estas vivo.. y vaya!, una gasa….la levantas y descubres una cremallera en tu piel, que parece no tener fin que duele que cierra la entrada a tus entrañas y nadie te ha preguntado si la quieres o no, ¿en dónde te la ponemos? Y también es para toda la vida…. Que sabrá nadie de un “toda una vida, ajena”…

Y cuando sea mayor……cuando sea mayor voy a aprender a ser pequeño dice alguien que canta. El futuro? Hoy es hoy, y el horizonte siempre está muy lejos, inalcanzable no es algo fijo, nunca conocí a nadie que lo tocase….. no creo que lleguemos a tocarlo

Que tiene de absurdo pues el hacerse una cicatriz voluntaria para toda la vida? Algo bonito, cargado de emociones y significados ocultos? Pues sí para toda la vida e incluso unos días después de que la vida se acabe… Lo miraré todos los días orgulloso lo tocaré recordaré lo que significa,y me dolerá un poquito menos cada vez, hasta que se borre por completo, algo que apenas yo conozco…. Una puerta a mi interior, un repelente de personas que no miran más allá de lo que ven… de que no ven más allá de lo evidente, no los necesito… no quiero que me juzguen, porque yo nunca los juzgaré a ellos, no hay en el mundo nadie capaz de juzgar a otro alguien…..

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Más Vida

Hoy ha muerto alguien que conocí… también ha muerto otra mucha gente a la que no he tenido oportunidad, como ayer, como mañana, como a cada instante.
El cielo lejano, con sus nubes blancas se ve tan cerca, tan inmenso…. tan frío…. azul.
En días así es difícil no pensar… no hacer balance de la vida ajena… Valió la pena? Disfrutó? Toda esa gente que ya no está que harían si supiesen lo que iba a pasarles? Lo mismo que nos pasará a todos… sólo es cuestión de tiempo, y tiempo es solamente la distancia que separa dos momentos en la vida, no es más ni es menos…
Seguirás vivo mientras alguien en el mundo te recuerde, pueden ser días, años, siglos si has conseguido llamar la atención de la humanidad…. pero tarde o temprano nadie sabrá nada de ti, si has sido puntual todos los días en tu trabajo, evitando el parar a hablar con amigos por no llegar tarde… si has dejado de hacer cosas que te hubiera gustado hacer por el que dirán… por si acaso….. no te mojas bajo la lluvia por si te resfrías….. sabes que se siente?…. has visto salir el sol tirado en una playa últimamente? has contado las estrellas? la vida se va y no vuelve… y no es una frase hecha….. se va realmente… cada día se te va y no vuelve… es como llenarse las manos con agua… por muy fuerte que las aprietes gota a gota se vacía… Yo daría mi vida por seguir vivo, y eso es lo que propongo vivir…

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Viento que en su murmullo parece hablar…

Se apagan las luces, silencio… las pupilas analizan una sombra colgada de un hilo, delgado, pálido, el pelo delante de la cara y mirando al suelo, sus ojos brillan extrañamente, tienen el color del que conoce su futuro más inmediato, el pasado más doloroso…. La guitarra colgada del cuello, frágil como una figura de cristal.
“Una décima de segundo…. vuela”…. ese instante separa el cielo del suelo es lo que esconde tras una bruma el horizonte, ese paso del segundero nos arranca del pecho un puñado de fibras, cruje, duele…Después no hay nada, después solo queda todo… todo por el suelo, mas silencio…nada.
Las telas de araña en las esquinas, las velas consumidas sobre una mesa cubierta de polvo,las cortinas pudriéndose, llaves oxidadas de cerraduras que nadie conoce .. la guitarra olvidada, carcomiéndose sus cuerdas sobre una cama llena de polillas y cenizas.
Ese chico triste y solitario se ha ido, ha dejado la vida en los escenarios, ha regalado su alma a cambio de nada, no ha escondido sus adicciones, sus dolores y sus puñaladas “dime que es mentira, todo un sueño tonto y no más” Ese genio de piel y huesos que colgando de un hilo, con la voz temblorosa y sin vida jamás soltó la guitarra por miedo a que dejase de sonar, de soñar …. “me da miedo la enormidad, donde nadie oye mi voz”…. eso no pasará, tu voz nunca dejará de sonar, nunca dejaras de llenar os ojos de lágrimas, de taladrar almas de hacer sentir que la piel se pone como papel de lija … nunca dejaré de “remover el tiempo con un café, porque no hay nada mejor…”

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Sin Ver

Hace mucho tiempo,
un par de días después de ayer,
unas colillas en el suelo.
Mi cabeza del revés.

Huellas de alguien que nunca estuvo,
restos de lo que tampoco fue
botellas en las esquinas.
Perfume de mujer…

Los bolsillos llenos de arena,
sucias las plantas de los pies
las manos muertas, desnudas.
Los ojos cerrados… Sin ver.

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Hadas

Se aparecen en cualquier momento,
al doblar la esquina, en la avenida,
las puedes ver caminando por la playa
suelen ir desnudas y con sombrilla.

Las alas extendidas a los vientos,
incendiando el mar con solo rozar
los cabellos largos, infinitos,
sus ojos eternos, profundos…Volar.

Seguí sus huellas por la playa,
curioso de saborear su mirada.
La arena terminaba con dos tibias,
cruzadas a los pies de su cama.

Abrí los ojos y olía a cera.
Hachís, limón y tequila,
flores sexo, sombreros…
Colonia, deseo, su sombrilla.

Música horizontal de colores,
melodías desencadenadas,
sobraba el aire entre los cuerpos,
se detenía el tiempo de madrugada.

Me abracé a sus pechos desnudos,
naufragué borracho en su mirada,
me adentré como el veneno en su cuerpo,
besé cada centímetro de su cara.

Me rodeó ardiente con sus piernas,
en su habitación todo se inflamaba,
el aire se consumía con las velas,
entre nosotros todo palpitaba.

Pero ellas no pertenecen a este mundo,
los cuentos de hadas siempre se acaban
y queda un niño que ya no es tan niño
llorando cada noche abrazado a la nada.

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Miedo

Aparcado en la cantera de madrugada,
yacen muertas las piedras oxidadas,
la lluvia arranca con caricias las huellas,
por las manos de algún poeta maltrechas.

Se desborda en mis pupilas el mar,
acaricio mis sueños aun despierto,
me aferro a la mentira de que aun estás,
me aferro a la mentira de que no estoy muerto.

Apenas se escucha el silencio,
llueven estrellas a mis pies,
hace frio, cristales por el aire…
Temblando de rodillas, sin saber.

Recuerdo el olor de tu habitación,
las canciones mezcladas con el miedo,
el alcohol, las miradas congeladas.
Unas cuerdas que me ataban al deseo.

La sangre al galope por el pecho,
los ojos cerrados para poder ver.
Deseando que no volara el tiempo.
Sintiendo que sobra hasta la piel.

Un latido me separa de la vida,
un segundo eterno, contra reloj,
una soga colgando de una viga
Todo oscuro, miedo… Sólo yo.

Temblando de puntillas sobre el mundo,
los dedos acarician desnudos el tablón,
temor mezclado con lágrimas, recuerdos…
Un saltito hacia mi última erección.

La respiración se acorta, se detiene,
acaricio con mis ojos el firmamento,
las pupilas buscan entre la penumbra,
en el vacío, tú, mi último recuerdo.

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