Semáforos

Semáforos

En días como los de hoy no me gusta nada.
No me gusta la obligación moral de crecer.
No me gusta saber que tras el color verde
vendrá el ámbar y luego el rojo.
Me asusta el deber impuesto de la razón
y el vuelo constante de aviones sobre mi cabeza.
No me gustan los pasos de cebra con gente esperando,
me resulta tan absurdo como los calcetines emparejados.
Añoro las tardes sobre la hierba esperando el momento,
los bocadillos de pan blanco con chocolate y mancharme la cara.
Limpiarme las manos al pantalón
y correr sin rumbo por las calles con los brazos por alas.
En mañanas tan insípidas como ésta me gustaría desenterrar
la caja de zapatos en la que quedó olvidada mi inocencia.
Quisiera mirar mis manos y verlas pequeñas de nuevo con
tanto por tocar.

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