Saliva

Sólo quiero tu cuerpo.
Sembrar mi saliva por tus pliegues,
recorrerte entera para poder olvidarte.

Quiero también arañarte los muslos,
que te duelan todas las heridas
cuando te sumerjas en el mar.

Que no puedas olvidarme,
entre el odio y el deseo,
en esa hora, ya sabes,
entre la vigilia y el sueño.

Es un momento, un lugar.
Solo quiero entremeterme en tus entrañas,
las veces que necesite.

Quiero que recuerdes este olor,
cada vez que sople el viento.
Quiero terminar sobre tus pechos,
apretarlos fuertemente,
y luego, desaparecer con el huracán.

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