Cuando era pequeño no entendía,
el mundo era un lugar muy extraño,
con los pies descalzos, sobre la tierra,
nunca me sentí superior a los gusanos.

Llueve ya cada día y la humedad,
tiñe de sepia las hojas muertas del cuaderno,
las canciones que ya no suenan con “repeat”,
el puzle guardado que ya nunca será nuestro.

Mi museo de palabras para ti,
las hormigas en hilera por el suelo,
las melodías colgando de las lámparas,
los vasos llenos de silencio…

Y aún recuerdo no hace mucho,
unos días antes de esta eternidad,
la sangre corriendo por cubierta,
el aire, el sexo, el olor de la libertad.

Y ahora el tiempo me ha disfrazado de viejo
me ha robado con los inviernos mi cabellera,
ha arrugado mis sueños, secado mi cara
como una tormenta, ha sesgado mis velas.

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