Postal de Tamarindo

Postal de Tamarindo


Postal de Tamarindo

Se fue una mañana cualquiera de invierno.
Yo preparaba el desayuno en la cocina.
Llenó una maleta de pasado y de preguntas,
con el alma en vilo y su eterna sonrisa.

Ella cruzó las piernas y los mares,
cansada de desdibujarse entre los días,
del mismo espejo, de la misma lluvia
Yo miraba las olas, desde la orilla.

Perdió la cuenta de las veces,
momentos en los que se busca, todavía,
del inquietante goteo del tiempo,
de las veces que el sol no brilla.

A cada paso el cielo huye del mar,
el horizonte, esa línea continua,
Tamarindo, una playa del mundo,
escondía la respuesta: pura vida.

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