Postal de París

No sé ni cuantos días llevo así,
hay incluso quien opina
que perdí el sentido del camino,
¿yo? Como siempre… sentado aquí.
¿La diferencia? Qué ya no estás conmigo.

Ya este sofá no es el mismo,
ni las cortinas, ni los recuerdos de París,
ni la pintura, ni mis zapatillas destrozadas,
ni mi vida, ni este cuarto con la cama sin abrir.

Déjame que te cante esta madrugada,
mientras las huellas de tus maletas
aún humedecen el parquet,
la canción de las magdalenas caducadas,
de mis besos sin sentido,
de las pocas ganas de comer.

El soneto de quedarme despierto en la cama,
solo, de dormirme en el sofá,
de acariciar el mando de la tele,
de lo que jode el esfuerzo de respirar.

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