Pipas y óxido

huir

Tengo una taza
llena de besos,
una taza rota
que vino del mar.

Tengo el alma abierta
sobre una casa,
sobre una casa
oxidada de cristal.

Tengo una sonrisa
en el aire
y tengo también
miradas de postal.

Tengo tus ojos
perdidos en mis días,
y tengo heridas
que quiero curar.

Tengo mil olas
de cristales verdes
puestas de sol
y sabor a salitre.

Tengo, en fin,
un alma en venta
jugando con tu cuerpo
al escondite.

Tengo los bolsillos
llenos de pipas,
unas zapatillas rotas
llenas de cortes,

las manos sucias
de apagar estrellas
y tengo también
un corazón al galope.

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