Hadas

Se aparecen en cualquier momento,
al doblar la esquina, en la avenida,
las puedes ver caminando por la playa
suelen ir desnudas y con sombrilla.

Las alas extendidas a los vientos,
incendiando el mar con solo rozar
los cabellos largos, infinitos,
sus ojos eternos, profundos…Volar.

Seguí sus huellas por la playa,
curioso de saborear su mirada.
La arena terminaba con dos tibias,
cruzadas a los pies de su cama.

Abrí los ojos y olía a cera.
Hachís, limón y tequila,
flores sexo, sombreros…
Colonia, deseo, su sombrilla.

Música horizontal de colores,
melodías desencadenadas,
sobraba el aire entre los cuerpos,
se detenía el tiempo de madrugada.

Me abracé a sus pechos desnudos,
naufragué borracho en su mirada,
me adentré como el veneno en su cuerpo,
besé cada centímetro de su cara.

Me rodeó ardiente con sus piernas,
en su habitación todo se inflamaba,
el aire se consumía con las velas,
entre nosotros todo palpitaba.

Pero ellas no pertenecen a este mundo,
los cuentos de hadas siempre se acaban
y queda un niño que ya no es tan niño
llorando cada noche abrazado a la nada.

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