Gris granito

Ahora que llueve cada día
y no consigo ver el sol,
me pierdo sin una sonrisa,
a menudo no sé quién soy.

Exiliado en esta acera,
observo el infinito
parpadeo de las estrellas,
sobre un suelo gris granito.

Quizá porque no existes
te sueño cada mañana
entre las sábanas de cartón.
Algodón y mermelada.

Se mezclan el olor del café,
el aroma entre mis dedos
de los besos que he sembrado
entre tus muslos y tus pechos.

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