Fantasía I

Y llegó el otoño y me despierto cansado,
confuso y con un extraño olor a cera mezclada
con aceite y sudor, con la sensación de haber
estado soñando toda la noche, cautivo de un delirio
de amor. Fuera cantan los pájaros mientras
las primeras hojas marrones empiezan a descender
colgadas de la brisa hasta posarse sobre las
gotas de rocío, gotas que ayer noche se agrupaban
en mi espalda para formar un río de deseo
precipitándose hacia mis caderas, para ir
a morir a tu ombligo… Cierro los ojos e
intento volverme a dormir enredado en
recuerdos y olores intensos, me veo sobre
el universo, sin aire, con la respiración
entrecortada, buscando tu aliento, brisa
que me ata a la vida, me tiemblan los brazos,
inmóvil, paralizado observando el infinito
océano de tus ojos, lluvia de estrellas,
cometas y soles explotando, todo, me siento como
un dios abrazado al universo, sintiendo su grandeza
su energía en expansión, golpeándome el pecho y
llegándome a detener el corazón por un instante.
La melodía se inflama en contacto con las velas
y como si de fuegos artificiales se tratase se
desintegra sobre nuestros cuerpos desnudos,
calando hasta los huesos, empapando el colchón
de colores armoniosos, me dejo caer y deseo no
volverme a despertar….

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