Quiero pedir una excedencia a la vida
para sentir que todo ya me da igual,
explotar en cien mil pedazos afilados
puzzle de cristales, pulidos por el mar.

Sentarme en la arena a contar estrellas,
hacer racimos con las olas al sol,
caer de espaldas con los brazos abiertos,
arrojar contra las piedras el puto reloj.

Que me echen borracho de todos los bares,
que sepan que no tengo intención de volver,
los grilletes no me secan la saliva amarga,
con mis palabras también puedo correr.

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