Ducha

ducha

Hay ciertos días de lluvia
en que aprieta fuerte el corazón,
lloran los cristales de la terraza,
y  mi alma ya no atiende a razón.

Son días de quedarse sentado,
enmudecer, enroscado en el salón,
abrir un libro y solo oir tus labios,
rozar mi barba con tu respiración.

Buscar el beso que surge de los ojos,
cuando muda la voz, pierde su presencia,
cerrar el alma y beber de tu boca,
sin prisa empaparme de tu esencia.

Hay días largos como meses
en los que solo queda habitar la ducha,
invertir horas en borrar tus huellas,
fundirlas con las lágrimas y la espuma.

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