Ya noto como no funciona nada,
como a cada latido detengo un reloj,
estallan la palabras en mi cabeza,
poco a poco pierdo el control.

Las olas golpean mis castillos de naipes,
las arenas movedizas cubren mis pies,
las flores que no riego agonizan lentamente,
bajo una lluvia incesante de alcohol.

Me maldigo en mis oraciones cada noche
y sueño que sueño que todo se acaba.
Dejo en la mesilla dos monedas sucias;
que venga el barquero a llevarme en su barca.

Pero sale el sol muy temprano taladrando
los agujeros sucios de la descolgada persiana,
y me ciega, me despierta y me tira de la cama,
me susurra…Ootro día… ¡Vive que se escapa!

Me maldigo en mis oraciones cada noche y
sueño que sueño que todo se acaba,
Dejo en la mesilla dos monedas sucias;
que venga el barquero a llevarme en su barca.

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