Cera

Gota a gota se derrama el cielo,
azul y fría se vuelve la melodía,
óxido en los recuerdos del suelo.
La vida nerviosa se salta los días.

El aceite se vuelve oloroso, suave
como un espejo, el papel de lija
de mi piel escondida en el baúl,
donde guardo oculta la sonrisa.

Cera derretida sobre tu cuerpo,
sella los poros donde nace el río,
me arrastra flotando por tu cintura,
a la deriva, hasta caer dormido.

El tiempo atrapado en la mesilla,
colgando de la lámpara el destino,
la ropa como hormigas en hilera,
camino sin retorno en tu pasillo.

Escucho un eco que responde
al latir nervioso de mi corazón,
ritmo acelerado, al galope
recorriendo descalzo tu colchón.

Las ventanas empañadas con deseo,
el mundo fuera gira sin sentido,
en tu cuarto todo se inflama,
abrazado me siento cautivo.

La noche esta en mi contra,
ya no amo el negro infinito,
no le canto a la luna, a las estrellas…
No trasnocho cuando la necesito.

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