Cartón

Un monstruo de cientos de cabezas,
un rebaño absurdo sin rumbo ni pastor,
que mira de frente dando la espalda,
una botella de whisky sin alcohol.

Miradas perdidas se pasean
tras unos ojos que miran sin ver.
Caracoles con cientos de patas
reptando desnudos como ciempiés.

Putas vendiendo el primer amor,
con ropa sobre un colchón oxidado,
por noches llorando perdidas
entre drogas y besos amargos.

Heroína al galope por tus venas,
con diecisiete años ya eres mayor,
inviertes lo que sacas robando,
en un pinchazo sucio de calor.

Esta noche hace frío, miras fuera,
ese borracho con la piel de cartón,
puta vida, piensas y con tus zapatillas,
los pies sobre la mesa del salón.

La luna tu lámpara de mesilla,
las estrellas tu habitación,
para dormir sin soñar que vives
soledad, miedo, inyección.

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