Azul y Canela

Llegó una tarde como la lluvia,
mojando sin avisar,
calando hasta los huesos.
Abrió la puerta sin llamar.

Me rodeó con sus brazos,
no me quise escapar,
me susurró “estás loco”.
Y todo empezó a girar.

Dando vueltas sin rumbo,
mezclando azul con canela,
mar, teca, arena, alquitrán,
cielo, cuervos, aviones, tierra…

Un partida con cartas marcadas,
aposté mi vida, quizá de farol,
sobre la mesa ron, tabaco y canciones.
Del otro lado tequila con limón.

Ella jugó en serio la primera mano,
no dudó y ofreció el corazón,
mirándome fijamente a los ojos
esa noche, ninguno perdió.

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