Annabel

Ausente el tiempo de su prisa,
me acobarda el vértigo en el suelo,
con ambos pies pisando firme,
con las manos tan lejos del cielo.

Me da miedo mi corazón silencioso,
cuando ciego, no asoma por la boca.
Me aburre el paso rítmico de los días,
la rutina, el no sentir la cuerda floja.

Quisiera ser tan jodidamente perfecto
como esta canción, que no deja de sonar,
sin otro pensamiento, que amar y ser amado,
como todos saben, en aquel reino junto al mar.

Compartir!