Amapola

Amapola

Esta mañana vomité mi vida
me deshice por la boca
mientras llovía.
Llovía mucho.

Toda esa lluvia
que no me había mojado
en los últimos cien años
se deslizaba por mi piel
tatuada de mar.

Llovía sobre la tinta,
ríos sobre mis cicatrices,
sobre tanto llanto escondido
tras una sonrisa falsa de libertad

No necesitó diez vidas
para agotar las 7 de gata
que aparentaba tener,
le sobró apenas media.

Como una amapola prematura
se quemó con el deshielo,
dejando solo un tallo marchito

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